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Transcripción con símbolos
su Cuaderno Negro, aunque no sé por qué mi memoria la convertía también, | arbitrariamente, en uno de los escenarios en los que transcurrían las | aventuras de Kadir el árabe, escuchadas con fruición en la infancia. Ja-|más volví a tener noticias de Brenda Elaine Eleazar —nombre desplaza-|do en mis recuerdos por el más entrañable de Filídula— pero sé que | Tánger va con ella, como ella y toda la intensa memoria de nuestra expe-|riencia me han acompañado a partir de entonces: ciertamente, “iguales | suburbios mentales van de la juventud a la vejez…”, aunque la edad,| en este caso, no es más que un pretexto para hacer soportable la nos-|talgia.
R.H. Moreno-Durán
© La Augusta Sílaba.
Transcripción sin símbolos
su Cuaderno Negro, aunque no sé por qué mi memoria la convertía también, arbitrariamente, en uno de los escenarios en los que transcurrían las aventuras de Kadir el árabe, escuchadas con fruición en la infancia. Jamás volví a tener noticias de Brenda Elaine Eleazar —nombre desplazado en mis recuerdos por el más entrañable de Filídula— pero sé que Tánger va con ella, como ella y toda la intensa memoria de nuestra experiencia me han acompañado a partir de entonces: ciertamente, “iguales suburbios mentales van de la juventud a la vejez…”, aunque la edad, en este caso, no es más que un pretexto para hacer soportable la nostalgia.
R.H. Moreno-Durán
© La Augusta Sílaba.
