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Transcripción con símbolos
visión globalizadora de su vida y obra, a esa | semblanza que busca configurar Palabra Mayor.|Al filo de las 4:30 terminamos de grabar y nos | despedimos. A las 5:30 pasará por mí al hotel, | pues a las 6 dicto una muy anunciada1 conferencia | en la Universidad Central, aunque por razones del | tardío almuerzo llego tarde al hotel y pierdo con-|tacto con Balza. Me quedo esperando en el hall | y no hay tal conferencia. En cambio, y como si | fuera lo más normal del mundo, me encuentro | con el poeta Darío Jaramillo Agudelo, el periodista | Sergio Dahbary el fotógrafo Vasco □1 a quienes | ya conocía desde Bogotá. Acompaño a Darío al | museo de arte contemporáneo, donde a las 7 de | la noche [↑ se] inaugura la exposición del Museo del | Oro del Banco de la República, prestada por Colombia | a Venezuela. Allí me encuentro con Rafael | Arráiz, gran poeta amigo, y el narrador Gabriel | Jiménez Emán, a quien conozco desde mi época | barcelonesa. Y lo más importante: mi rencuentro | con Nohemí2 Sanín, alumna mía y ahora bella | y eficaz y muy admirada embajadora de Colom-|bia ante el gobierno venezolano. Es tan admirada | que la gente hace cola para que les firme autógra-|fos. Rememoramos con la hermosa Nohemí <el>[↑los]| cursos de Joyce y Nabokov que tomó conmigo y me presenta | a su hija, una bellísima muchacha a quien yo | había espiado a lo largo de los interminables discursos | de la inauguración y de quien nunca imaginé | siquiera, en medio de la multitud, su | parentesco con Nohemí. ¿De nuevo la química? | Nohemí me invita para que mañana asista a | un concierto de Martha Senn y luego a una | cena en su casa: no me perderé los dos | actos por nada del mundo. Rafael y su mujer, | Darío y unas amigas y yo nos escapamos del |cocktail y nos vamos a cenar al Piazza un | restaurante muy agradable. A medianoche inten-|tamos localizar la casa de la escritora Ana|
1) Espacio en blanco. Podría tratarse del fotógrafo Vasco Snizetar.
2) Noemí con “H” intermedia en el manuscrito.
Transcripción sin símbolos
visión globalizadora de su vida y obra, a esa semblanza que busca configurar Palabra Mayor . Al filo de las 4:30 terminamos de grabar y nos despedimos. A las 5:30 pasará por mí al hotel, pues a las 6 dicto una muy anunciada conferencia en la Universidad Central, aunque por razones del tardío almuerzo llego tarde al hotel y pierdo contacto con Balza. Me quedo esperando en el hall y no hay tal conferencia. En cambio, y como si fuera lo más normal del mundo, me encuentro con el poeta Darío Jaramillo Agudelo, el periodista Sergio Dahbary el fotógrafo Vasco a quienes ya conocía desde Bogotá. Acompaño a Darío al museo de arte contemporáneo, donde a las 7 de la noche se inaugura la exposición del Museo del Oro del Banco de la República, prestada por Colombia a Venezuela. Allí me encuentro con Rafael Arráiz, gran poeta amigo, y el narrador Gabriel Jiménez Emán, a quien conozco desde mi época barcelonesa. Y lo más importante: mi rencuentro con Noemí Sanín, alumna mía y ahora bella y eficaz y muy admirada embajadora de Colombia ante el gobierno venezolano. Es tan admirada que la gente hace cola para que le firme autógrafos. Rememoramos con la hermosa Noemí los cursos de Joyce y Nabokov que tomó conmigo y me presenta a su hija, una bellísima muchacha a quien yo había espiado a lo largo de los interminables discursos de la inauguración y de quien nunca imaginé siquiera, en medio de la multitud, su parentesco con Noemí. ¿De nuevo la química? Noemí me invita para que mañana asista a un concierto de Martha Senn y luego a una cena en su casa: no me perderé los dos actos por nada del mundo. Rafael y su mujer, Darío y unas amigas y yo nos escapamos del cocktail y nos vamos a cenar al Piazza un restaurante muy agradable. A medianoche intentamos localizar la casa de la escritora Ana
