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Transcripción con símbolos
un intelectual soltero. Me llama la atención la | enorme cantidad de música que, en cassettes1, | cubre varias paredes de su casa. Libros y cuadernos | redondean el patrimonio del escritor. || La entrevista está a punto de irse al traste por fallos | misteriosos con uno de los micrófonos pero el ingenio | del técnico colombiano lo soluciona artesanalmente. | La conversación es fluida y cordial, aunque el | ego de Margarita Vidal sale permanentemente a | flote. Ante los elogios de Balza por su gran | documentación peca de inmodestia y exclama | ante las cámaras: “Y sé muchas más cosas de | lo que Usted se imagina”. Sonrío molesto, pues | la entrevistadora oculta su fidelidad a mi | guión, fruto a la vez de meses de lectura y análi-|sis, pero qué le vamos a hacer. Así es la gente | de la farándula: de presentadora va a terminar | de catedrática. || Como puntos esenciales de la entrevista puedo | registrar cinco: a) la relación permanente entre | la obsesión fluvial de Balza con el flujo mismo | de la escritura, algo que ya le había comentado | al autor hace un par de meses en Bogotá. Por | lo demás, mi <ig> guión insiste sobre este particu-|lar; b) Su insistencia en los medios de comunicación | y las artes visuales, como materia anecdótica | de sus novelas: la radio, la televisión, el cine y el | video2 así lo demuestran; c) pormenores de su | infancia y adolescencia en la selva y su | posible repercusión en su obra; d) la cuestión |de los géneros y su opción por una nomenclatura | propia, lo que llama “ejercicios narrativos” y | “ejercicios holográficos”; y e) su opinión sobre | la nueva novela latinoamericana, posterior al | Boom – generosamente me incluye en su panora-|ma – y las perspectivas del género. En | términos generales, la entrevista – realizada en | dos secciones: su casa y un parque – responde | bastante a mi guión y creo cumple con la|
1) Sin cursiva en el original.
2) “Cineo” y “video” en el manuscrito.
Transcripción sin símbolos
un intelectual soltero. Me llama la atención la enorme cantidad de música que, en cassettes, cubre varias paredes de su casa. Libros y cuadernos redondean el patrimonio del escritor.
La entrevista está a punto de irse al traste por fallos misteriosos con uno de los micrófonos pero el ingenio del técnico colombiano lo soluciona artesanalmente. La conversación es fluida y cordial, aunque el ego de Margarita Vidal sale permanentemente a flote. Ante los elogios de Balza por su gran documentación peca de inmodestia y exclama ante las cámaras: “Y sé muchas más cosas de lo que Usted se imagina”. Sonrío molesto, pues la entrevistadora oculta su fidelidad a mi guión, fruto a la vez de meses de lectura y análisis, pero qué le vamos a hacer. Así es la gente de la farándula: de presentadora va a terminar de catedrática.
Como puntos esenciales de la entrevista puedo registrar cinco: a) la relación permanente entre la obsesión fluvial de Balza con el flujo mismo de la escritura, algo que ya le había comentado al autor hace un par de meses en Bogotá. Por lo demás, mi guión insiste sobre este particular; b) Su insistencia en los medios de comunicación y las artes visuales, como materia anecdótica de sus novelas: la radio, la televisión, el cine y el video así lo demuestran; c) pormenores de su infancia y adolescencia en la selva y su posible repercusión en su obra; d) la cuestión de los géneros y su opción por una nomenclatura propia, lo que llama “ejercicios narrativos” y “ejercicios holográficos”; y e) su opinión sobre la nueva novela latinoamericana, posterior al Boom – generosamente me incluye en su panorama – y las perspectivas del género. En términos generales, la entrevista – realizada en dos secciones: su casa y un parque – responde bastante a mi guión y creo cumple con la
