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Transcripción con símbolos
Caracas. Lunes 22 de julio, 1991.
Medianoche. Tras superar algunos inconvenien-|tes de reserva de hotel, Margarita Vidal, Alvaro | García, el camarógrafo Ancízar Gordillo y yo nos instala-|mos en el Caracas Hilton, en todo el centro cultural | de la cuidad. Cansado, nervioso, aquejado de | un súbito dolor de cabeza, duermo poco y mal. Nues-|tro <p>/P\roductor de <a>/A\poyo es un tipo simpático, Carlos | Chalbaud, emparentado con el célebre director | de cine y teatro, Roman Chalbaud, a quien conocí | hace muchos años en Bogotá, en la era Martha | Traba, en la Universidad Nacional. Chalbaud | ha tramitado [↑ las] diligencias técnicas pertinentes para | las filmaciones y ha confirmado también las | citas con 3 de los entrevistados, pues el poeta Vicente | Gervasi acaba de ser operado de cáncer y su | entrevista es casi imposible. Mañana, a las 10 <de>| en punto, nos espera en su casa José Balza.
Martes 23 de julio de 1991.
Bordeamos las colinas de Santa Mónica y, muy | puntualmente, Balza sale a nuestro encuentro. | Hago las presentaciones y la sintonía del escritor | con el equipo de <p>/P\alabra Mayor es absoluto. Le | entrego a Balza una carta de Pombo, su futuro | editor en Colombia, y por mi parte lo pongo al | tanto del próximo número de Quimera, así | como del destino del material literario que me | envió recientemente. Sobre su mesa de sala observo | un ejemplar de la Poesía y Poética de José Gorostiza, | le comento mi admiración por el autor de Muerte |sin fin y, sin mediar más opiniones me lo dedi-|ca y obsequia. Es la bella Edición de “Archivos”, la | colección canónica que se hace en París sobre | los clásicos latinoamericanos. Su gesto es aún | más bello si se tiene en cuenta que Balza esta-|ba leyendo ese libro a mi llegada y me lo obse-|quia con sus subrayados y anotaciones. || Su apartamento es sencillo, modesto, típico de |
Transcripción sin símbolos
Caracas. Lunes 22 de julio, 1991.
Medianoche. Tras superar algunos inconvenientes de reserva de hotel, Margarita Vidal, Álvaro García, el camarógrafo Ancízar Gordillo y yo nos instalamos en el Caracas Hilton, en todo el centro cultural de la cuidad. Cansado, nervioso, aquejado de un súbito dolor de cabeza, duermo poco y mal. Nuestro Productor de apoyo es un tipo simpático, Carlos Chalbaud, emparentado con el célebre director de cine y teatro, Roman Chalbaud, a quien conocí hace muchos años en Bogotá, en la era Martha Traba, en la Universidad Nacional. Chalbaud ha tramitado las diligencias técnicas pertinentes para las filmaciones y ha confirmado también las citas con tres de los entrevistados, pues el poeta Vicente Gervasi acaba de ser operado de cáncer y su entrevista es casi imposible. Mañana, a las 10 en punto, nos espera en su casa José Balza.
Martes 23 de julio de 1991.
Bordeamos las colinas de Santa Mónica y, muy puntualmente, Balza sale a nuestro encuentro. Hago las presentaciones y la sintonía del escritor con el equipo de Palabra Mayor es absoluta. Le entrego a Balza una carta de Pombo, su futuro Editor en Colombia, y por mi parte lo pongo al tanto del próximo número de Quimera, así como del destino del material literario que me envió recientemente. Sobre su mesa de sala observo un ejemplar de la Poesía y Poética de José Gorostiza, le comento mi admiración por el autor de Muerte sin finy, sin mediar más opiniones me la dedica y obsequia. Es la bella Edición de “Archivos”, la colección canónica que se hace en París sobre los clásicos latinoamericanos. Su gesto es aún más bello si se tiene en cuenta que Balza estaba leyendo ese libro a mi llegada y me lo obsequia con sus subrayados y anotaciones.
Su apartamento es sencillo, modesto, típico de
