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Cuaderno Otoño Cheyenne y Palabra Mayor

Página 38


Transcripción con símbolos

en Caracas ha sido un verdadero fiasco y que por | eso Nohemí Sanín quiso ponerle el punto con | la voz de Martha Senn, algo que hizo poner de | pie a los asistentes. Y tras el concierto, un | pequeño grupo de invitados asistimos en la | hermosa casa de la Embajada a la cena prometi-|da. Entre los asistentes, recuerdo a Pablo Arévalo, | el pianista que acompaña a Martha en sus correrías | y que antaño fue su maestro; al gerente del Banco | de la República; a alguno diplomáticos; a gente | relacionada con la ópera; a Darío Jaramillo y, | por supuesto, a Martha Senn. Alguien pregunta | que desde cuándo se conocen Martha y Nohemí | y la mezzo-soprano, sin vacilar, afirma: “nos | conocemos desde cuando ambas éramos vírgenes”. | Desenvuelta, casi agresiva, Martha es un animal | de cuidado, le digo que, al no conocerla personal-|mente, cuando supe que su signo era Scorpión | siempre quería conocer noticias suyas | leyendo su horóscopo. Sin modestia agradeció el cum-|plido y <prosiguió> [↑ ratificó] con su voz cantante el | monopolio de la noche, que no en vano | le pertenecía. En algún momento Nohemí me | preguntó por mis proyectos y le conté que en | Octubre1Monte Ávila presentaría en Caracas | mi libro Taberna in fábula. Comenté que | su contenido intentaba explicar el papel que la | taberna y el cabaret desempeñaban en la novela | expresionista de comienzos de siglo, lo que llamó | la atención de la cantante y su pianista, quienes dijeron que a comienzos de agosto repondrían en | una sala de Bogotá su espectáculo sobre el | cabaret, que tanto éxito tuvo el año pasado. Lo | curioso es que un promotor de ópera, alerta a | las casualidades, le pidió a Martha Senn ac-|tuar en octubre en Caracas con su espectáculo, y | a Nohemí tramitar con Monte Ávila las fechas de aparición de mi libro, para tener | doblete colombiano sobre el tema, la idea 

1) Con mayúscula inicial.

Transcripción sin símbolos

en Caracas ha sido un verdadero fiasco y que por eso Noemí Sanín quiso ponerle el punto con la voz de Martha Senn, algo que hizo poner de pie a los asistentes. Y tras el concierto, un pequeño grupo de invitados asistimos en la hermosa casa de la Embajada a la cena prometida. Entre los asistentes, recuerdo a Pablo Arévalo, el pianista que acompaña a Martha en sus correrías y que antaño fue su maestro; al gerente del Banco de la República; a algunos diplomáticos; a gente relacionada con la ópera; a Darío Jaramillo y, por supuesto, a Martha Senn. Alguien pregunta que desde cuándo se conocen Martha y Noemí y la mezzo-soprano, sin vacilar, afirma: “nos conocemos desde cuando ambas éramos vírgenes”. Desenvuelta, casi agresiva, Martha es un animal de cuidado, le digo que, al no conocerla personalmente, cuando supe que su signo eraScorpión siempre quería conocer noticias suyas leyendo su horóscopo. Sin modestia agradeció el cumplido y ratificó con su voz cantante el monopolio de la noche, que no en vano le pertenecía. En algún momento Noemí me preguntó por mis proyectos y le conté que en octubre Monte Ávila presentaría en Caracas mi libroTaberna in fábula. Comenté que su contenido intentaba explicar el papel que la taberna y el cabaret desempeñaban en la novela expresionista de comienzos de siglo, lo que llamó la atención de la cantante y su pianista, quienes dijeron que a comienzos de agosto repondrían en una sala de Bogotá su espectáculo sobre el cabareta, que tanto éxito tuvo el año pasado. Lo curioso es que un promotor de ópera, alerta a las casualidades, le pidió a Martha Senn actuar en octubre en Caracas con su espectáculo, y a Noemí tramitar con Monte Ávila las fechas de aparición de mi libro, para tener doblete colombiano sobre el tema, la idea 

a) Se refiere al recital Noches de Cabaret, espectáculo que volvió a presentarse en el Camerín del Carmen (Bogotá) entre el 20 y el 27 de octubre de 1990.


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