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Transcripción con símbolos
cartas, asuntos de la revista, etc. Invito a Ray y a | Pam a cenar a Michael’s, donde como búfalo | y faisán: comida de los emperadores, pese a mi gota, | pero ésta se porta bien. A la medianoche volvemos a | casa y seguimos trabajando hasta las cinco de | la madrugada [↑ hora en] que salimos para Denver y de ahí | para el aeropuerto. En el Apleton entrañable despe-|dida de Ray: magnifico tipo y “culpable” de mi | actual historia de amor. Escala en Houston | a las 11.30 y salida más tarde para Miami. El | vuelo para Bogotá está previsto para las 5 de la | tarde, sin complicaciones. Llego a las 8.15 de la | noche y una de mis maletas se ha extraviado. Lo | más curioso es que cuando llego a casa se me | presenta un teniente al mando de dos escoltas y | me dice que tiene órdenes del expresidente Belisario | Betancur para llevarme a casa sin problemas en | Inmigración y Aduana. Sin saberlo, salté la | vigilancia de la escolta, hice mis diligencias sin | problemas y estuve una hora esperando la maleta, | en vano. Hago el reclamo y con <Patricia> mi | hermano Jairo y su mujer nos vamos a casa. An-|tes, sin embargo, me trasladan a la nueva residen-|cia de mi hermana Helena y allí me tomo un | par de cervezas. Como a las once de la noche | voy por fin a casa y allí encuentro al teniente | y a los escoltas, que me han estado buscando por | toda la ciudad. Los libero del temor de un regaño | presidencial y me río con ganas: tuve escolta | sin saberlo durante media noche y la burlé | con pericia de espía internacional. No es este un | mal final para una aventura tan compleja | como la que inicié casi dos meses atrás, en el | mismo aeropuerto, con Arciniegas como compañero | de viaje. Me siento estimado por Belisario /y\ | <pero> [↑ mi] familia y amigos, aunque ahora lo que más | me importa es el amor de Ana Armendáriz. | ¿Qué pasará? Lo que suceda, ya no forma parte | de esta crónica, que aquí termina.
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Transcripción sin símbolos
cartas, asuntos de la revista, etc. Invito a Ray y a Pam a cenar a Michael’s, donde como búfalo y faisán: comida de los emperadores, pese a mi gota, pero ésta se porta bien. A la medianoche volvemos a casa y seguimos trabajando hasta las cinco de la madrugada hora en que salimos para Denver y de ahí para el aeropuerto. En el Apleton entrañable despedida de Ray: magnifico tipo y “culpable” de mi actual historia de amor. Escala en Houston a las 11.30 y salida más tarde para Miami. El vuelo para Bogotá está previsto para las 5 de la tarde, sin complicaciones. Llego a las 8.15 de la noche y una de mis maletas se ha extraviado. Lo más curioso es que cuando llego a casa se me presenta un teniente al mando de dos escoltas y me dice que tiene órdenes del expresidente Belisario Betancur para llevarme a casa sin problemas en Inmigración y Aduana. Sin saberlo, salté la vigilancia de la escolta, hice mis diligencias sin problemas y estuve una hora esperando la maleta, en vano. Hago el reclamo y con mi hermano Jairo y su mujer nos vamos a casa. Antes, sin embargo, me trasladan a la nueva residencia de mi hermana Helena y allí me tomo un par de cervezas. Como a las once de la noche voy por fin a casa y allí encuentro al teniente y a los escoltas, que me han estado buscando por toda la ciudad. Los libero del temor de un regaño presidencial y me río con ganas: tuve escolta sin saberlo durante media noche y la burlé con pericia de espía internacional. No es este un mal final para una aventura tan compleja como la que inicié casi dos meses atrás, en el mismo aeropuerto, con Arciniegas como compañero de viaje. Me siento estimado por Belisario y mi familia y amigos, aunque ahora lo que más me importa es el amor de Ana Armendáriz. ¿Qué pasará? Lo que suceda, ya no forma parte de esta crónica, que aquí termina.
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Cuaderno Otoño del Cheyenne y Palabra Mayor
Página 29
cartas, asuntos de la revista, etc. Invito a Ray y a Pam a cenar a Michael’s, donde como búfalo y faisán: comida de los emperadores, pese a mi gota, pero ésta se porta bien. A la medianoche volvemos a casa y seguimos trabajando hasta las cinco de la madrugada hora en que salimos para Denver y de ahí para el aeropuerto. En el Apleton entrañable despedida de Ray: magnifico tipo y “culpable” de mi actual historia de amor. Escala en Houston a las 11.30 y salida más tarde para Miami. El vuelo para Bogotá está previsto para las 5 de la tarde, sin complicaciones. Llego a las 8.15 de la noche y una de mis maletas se ha extraviado. Lo más curioso es que cuando llego a casa se me presenta un teniente al mando de dos escoltas y me dice que tiene órdenes del expresidente Belisario Betancur para llevarme a casa sin problemas en Inmigración y Aduana. Sin saberlo, salté la vigilancia de la escolta, hice mis diligencias sin problemas y estuve una hora esperando la maleta, en vano. Hago el reclamo y con mi hermano Jairo y su mujer nos vamos a casa. Antes, sin embargo, me trasladan a la nueva residencia de mi hermana Helena y allí me tomo un par de cervezas. Como a las once de la noche voy por fin a casa y allí encuentro al teniente y a los escoltas, que me han estado buscando por toda la ciudad. Los libero del temor de un regaño presidencial y me río con ganas: tuve escolta sin saberlo durante media noche y la burlé con pericia de espía internacional. No es este un mal final para una aventura tan compleja como la que inicié casi dos meses atrás, en el mismo aeropuerto, con Arciniegas como compañero de viaje. Me siento estimado por Belisario y mi familia y amigos, aunque ahora lo que más me importa es el amor de Ana Armendáriz. ¿Qué pasará? Lo que suceda, ya no forma parte de esta crónica, que aquí termina.
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