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Transcripción con símbolos
que mueve una cortina transparente de forma | <inquietante> extraña, misteriosa; el otro cuadro | es una puerta abierta, y a su lado una pequeña | mesedora. En los dos cuadros no hay personas, | tampoco en el Monet: ¿radica ahí el | misterio? Alice me inspira un deseo | incontenible y no sé qué hacer. Después me | entero de que es escorpión y que, como a mí, | sólo le interesa el sexo y la literatura. Es | un hermoso ponny, con aura espiritual | inabarcable. Sospecho que volveré a verla. Esa | noche, otra excelente cena. Me quedo en un | rincón con el Decano, que no habla español y | es austriaco, y Alice, que sirve de intérprete de | lo que yo le digo al viejo, pues yo entiendo | lo que él dice en ingles pero no lo que yo le | digo en español. Al final, gracias al whisky, | le hablo en alemán. Mozart, la flauta má-|gica, el destino americano, son los temas. | Alice me observa de forma indefinible. A | la mañana siguiente sé que algo puede | ocurrir entre nosotros. No descarta la idea de | un hijo. Le escribiré pronto. Me lleva al | aeropuerto y siento que la carne es débil.
XV
En Saint-Louis me espera Randolph Pope, | un chileno de origen inglés, brillante y amable. | Recordamos amigos comunes. Almuerzo con | Luis Iván Bedoya y Garganigo, un italiano | especializado en la poesía latinoamericana. Por | la tarde, largo paseo y conversación patria con | Bedoya. Más tarde, encuentro con Pope y | visita por la bella ciudad. El arco y el museo, | el río Missouri y sus barcos célebres. Por la | noche, cena con Pope y su esposa, María | Inés Lagos: magnifica gente. Me alojo en | su casa, iluminada por la risa de la pequeña | Leslie Victoria, la hija. Viernes, con Pope, | visita al Museo de Saint-Louis, piezas
Transcripción sin símbolos
que mueve una cortina transparente de forma extraña, misteriosa; el otro cuadro es una puerta abierta, y a su lado una pequeña mecedora. En los dos cuadros no hay personas, tampoco en el Monet: ¿radica ahí el misterio? Alice me inspira un deseo incontenible y no sé qué hacer. Después me entero de que es escorpión y que, como a mí, sólo le interesa el sexo y la literatura. Es un hermoso ponny, con aura espiritual inabarcable. Sospecho que volveré a verla. Esa noche, otra excelente cena. Me quedo en un rincón con el Decano, que no habla español y es austriaco, y Alice, que sirve de intérprete de lo que yo le digo al viejo, pues yo entiendo lo que él dice en ingles pero no lo que yo le digo en español. Al final, gracias al whisky, le hablo en alemán. Mozart, la flauta mágica, el destino americano, son los temas. Alice me observa de forma indefinible. A la mañana siguiente sé que algo puede ocurrir entre nosotros. No descarta la idea de un hijo. Le escribiré pronto. Me lleva al aeropuerto y siento que la carne es débil.
XV
En Saint-Louis me espera Randolph Pope, un chileno de origen inglés, brillante y amable. Recordamos amigos comunes. Almuerzo con Luis Iván Bedoya y Garganigo, un italiano especializado en la poesía latinoamericana. Por la tarde, largo paseo y conversación patria con Bedoya. Más tarde, encuentro con Pope y visita por la bella ciudad. El arco y el museo, el río Missouri y sus barcos célebres. Por la noche, cena con Pope y su esposa, María Inés Lagos: magnifica gente. Me alojo en su casa, iluminada por la risa de la pequeña Leslie Victoria, la hija. Viernes, con Pope, visita al Museo de Saint-Louis, piezas
