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Cuaderno Otoño Cheyenne y Palabra Mayor

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Transcripción con símbolos

los que me han escuchado durante mi | recorrido. Luego, excelente cena y tertulia con | John Brushwood y Carolyn, su esposa, y | Andersen, otro especialista. Magnifico el | Gran Condal, cosecha del 81, que me trae | gratificantes recuerdos españoles. Un rioja | que enaltece su denominación de origen. 

XIII

A las cinco de la madrugada, de Lawrence (donde | vive William Burroughs dedicado a pintar | con escopeta) salgo a Kansas City, allí | culazo [↓ el autobús hacia] Columbia. Una tribu | de menonitas me acompaña e intriga. Glenn | Pierce me acompaña al hotel. Almuerzo | y conferencia en la1 [← Universidad de Missouri]. Magdalena García Pinto (una | argentina a quien conocí hace años en Paris, | en un coloquio en la Soborna-Unesco) me | atiende magníficamente. Larga y sentida | evocación de Martha Traba y Angel Rama. | Cenamuy francesa y exquisita. Y luego | whiskies y tertulia sobre esto y aquello.

XIV

Viaje apacible, desde Columbia hasta Kansas | City. En la estación mi contacto se hace esperar | pero vale la pena: es la bellísima Alice | Reckley, pequeña, sensual, morena, muy | inteligente, con un suave acento mexicano. | Todo en ella sintoniza con el curioso toque | andaluz del centro de la ciudad, la Plaza, | capricho de un millonario enamorado de | Sevilla, que trasladó a Kansas City parte de | su encanto. Alice es de Texas, joven, divor-|ciada y de muy buen gusto. Me aloja en | su casa, del 217 E 72nd Street (Kansas | City. Mo. 64114) y la sala está dominada | por un bello M<a>/o\net. En mi alcoba hay | dos cuadros inquietantes: uno, una ventana | entornada da paso a la corriente de aire 

1) Se agrega “en la”

Transcripción sin símbolos

los que me han escuchado durante mi recorrido. Luego, excelente cena y tertulia con John Brushwood y Carolyn, su esposa, y Andersen, otro especialista. Magnifico el Gran Condal, cosecha del 81, que me trae gratificantes recuerdos españoles. Un rioja que enaltece su denominación de origen. 

XIII

A las cinco de la madrugada, de Lawrence (donde vive William Burroughs dedicado a pintar con escopeta) salgo a Kansas City, allí culazo el autobus hacia Columbia. Una tribu de menonitas me acompaña y me intriga. Glenn Pierce me acompaña al hotel. Almuerzo y conferencia Universidad de Missouri. Magdalena García Pinto (una argentina a quien conocí hace años en Paris, en un coloquio en la Soborna-Unesco) me atiende magníficamente. Larga y sentida evocación de Martha Traba y Angel Rama. Cena muyfrancesa y exquisita. Y luego whiskies y tertulia sobre esto y aquello.

XIV

Viaje apacible, desde Columbia hasta Kansas City. En la estación mi contacto se hace esperar pero vale la pena: es la bellísima Alice Reckley, pequeña, sensual, morena, muy inteligente, con un suave acento mexicano. Todo en ella sintoniza con el curioso toque andaluz del centro de la ciudad, la Plaza, capricho de un millonario enamorado de Sevilla, que trasladó a Kansas City parte de su encanto. Alice es de Texas, joven, divorciada y de muy buen gusto. Me aloja en su casa, del 217 E 72nd Street (Kansas City. Mo. 64114) y la sala está dominada por un bello Manet. En mi alcoba hay dos cuadros inquietantes: uno, una ventana entornada da paso a la corriente de aire 


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