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Transcripción con símbolos
causa de una lesión de nacimiento. Me | impresiona la historia, sobre todo cuando | Ana me cuenta que ella siente periódicos | dolores en las piernas y los brazos que ningún | medico ha podido explicar, así como | persistentes dolores de cabeza. ¿No será | verdad tanta belleza? Me entristece el desti-|no de esta maravillosa muchacha. Viajará | a Colombia el 7 de enero y me preocupa lo que la | espera: un novio mezquino, que quiso | utilizarla para venderle esmeraldas a perso-|nas que, de alguna forma, [↑ le] deben favores a | Ana. Sucio tipo. A la familia de Ana no | le gusta y Ana asegura que ya no le | interesa: va a estudiar en los Andes. Sus | sueños se apoyan en la aventura: Alaska, | Machu Pichu; el año pasado estuvo en | Israel y en Ámsterdam. El mundo es suyo, | pero insiste en que su sueño es leer y | escribir algún día, en oír música clásica | y en crecer por dentro. Esto la hace aún más | especial y atractiva, y por ende peligrosa. Me | gusta mucho pero temo que en algunas | cosas no haya sintonía: dice no ser | sensual pese a que mi química detecta | en ella una enorme -¿tal vez inédita?- | pasión. La veré a mi vuelta de Kansas y | Saint-Louis, Missouri. En cualquier caso, | har<ía>/é\ de su estancia en Bogotá, si me lo | permite, su experiencia más bella e inolvidable. | No sé si en broma o en serio me dice que le | gustaría viajar conmigo a Lincoln, Nebraska. | En cualquier caso, la invito a mi cumpleaños, | el 7 de noviembre. <en> Boulder, de esta forma, | ha adquirido para mí un sentido entraña-|ble, y una vez más entiendo una frase | del Cuarteto de Alejandría: “una ciudad | es un mundo cuando uno ama a uno de | sus habitantes”. Hacía tiempo no conocía
Transcripción sin símbolos
causa de una lesión de nacimiento. Me impresiona la historia, sobre todo cuando Ana me cuenta que ella siente periódicos dolores en las piernas y los brazos que ningún médico ha podido explicar, así como persistentes dolores de cabeza. ¿No será verdad tanta belleza? Me entristece el destino de esta maravillosa muchacha. Viajará a Colombia el 7 de enero y me preocupa lo que la espera: un novio mezquino, que quiso utilizarla para venderle esmeraldas a personas que, de alguna forma, le deben favores a Ana. Sucio tipo. A la familia de Ana no le gusta y Ana asegura que ya no le interesa: va a estudiar en los Andes. Sus sueños se apoyan en la aventura: Alaska, Machu Pichu; el año pasado estuvo en Israel y en Ámsterdam. El mundo es suyo, pero insiste en que su sueño es leer y escribir algún día, en oír música clásica y en crecer por dentro. Esto la hace aún más especial y atractiva, y por ende peligrosa. Me gusta mucho pero temo que en algunas cosas no haya sintonía: dice no ser sensual pese a que mi química detecta en ella una enorme -¿tal vez inédita?- pasión. La veré a mi vuelta de Kansas y Saint-Louis, Missouri. En cualquier caso, haré de su estancia en Bogotá, si me lo permite, su experiencia más bella e inolvidable. No sé si en broma o en serio me dice que le gustaría viajar conmigo a Lincoln, Nebraska. En cualquier caso, la invito a mi cumpleaños, el 7 de noviembre. Boulder, de esta forma, ha adquirido para mí un sentido entrañable, y una vez más entiendo una frase del Cuarteto de Alejandría: “una ciudad es un mundo cuando uno ama a uno de sus habitantes”. Hacía tiempo no conocía
