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Transcripción con símbolos
empeñado en dar término a una nueva novela | titulada El túnel . Impacientes lectores | lo urgen para que la termine y publique <.>, [← y Gass siempre dice que el año próximo]. Uno | de ellos, el novelista postmoderno Federmann | le dijo un día, impaciente por la lentitud del | túnel, que en cambio de publicar El túnel |el año próximo [↑por qué] no publica ahora La Cueva? | Me obsequia su novela 986 , me pregunta sobre | la vida cultural en Barcelona, la social y polí-|tica en Colombia, y me invita a cenar la | próxima vez que vaya a Boulder. Su casa | es discreta aunque muy elegante magnifi-|camente ubicada, en la calle Bluebell, al | pie de las Montañas Rocosas. De ahí salgo | para mi cena con Ana Armendariz. [← Me recoge en el Faculty Club y me lleva a su casa, en 3065 E. Euclid/Boulder Colo. 80303. Me previene sobre la modesta estancia pero la casa es amable y acogedora, repleta de guitarras, mandolinas, violines: un poema] La | bella muchacha está impaciente porque | ha dejado el pollo en el horno y quién | sabe. Sonrío y pienso en cierta anécdota | de Juego de damas . Luce esplendida, con | un sombrero cordobéz sobre su hermosa cabeza, | su belleza morena resalta aún más. Des-|corcha un magnífico clarete - Bel Arbres o | algo así – y nos sentamos a cenar. Tengo la | impresión de que nos conocemos hace mucho | tiempo y eso ayuda al dialogo. Me habla | de su vida, sus prevenciones contra quienes ala-|ban su belleza física en detrimento de | otras virtudes. Le hablo de su vida interior, | de su vulnerabilidad pese a su aparente | osadía y soberbia de niña millonaria. Cada | vez me atrae más su elegancia natural, su | estilo, [↑su] espontaneidad. A sus 20 años ama | la cocina y quiere preparar ella misma | hasta el pan que se come. Me habla de | su familia (su padre, 40 años; su madre, | 36: lo que quiere decir que ella fue | engendrada cuando ella tenía 15 y él 19). | Tiene una hermana menor, Viviana, de | 16 años, pero paralitica de por vida <p> a
Transcripción sin símbolos
empeñado en dar término a una nueva novela titulada El túnel . Impacientes lectores lo urgen para que la termine y publique, y Gass siempre dice que el año próximo. Uno de ellos, el novelista postmoderno Federman le dijo un día, impaciente por la lentitud del túnel, que en cambio de publicar El túnel el año próximo ¿por qué no publica ahora La Cueva? | Me obsequia su novela 986 , me pregunta sobre la vida cultural en Barcelona, la social y política en Colombia, y me invita a cenar la próxima vez que vaya a Boulder. Su casa es discreta aunque muy elegante magníficamente ubicada, en la calle Bluebell, al pie de las Montañas Rocosas. De ahí salgo para mi cena con Ana Armendáriz. Me recoge en el Faculty Club y me lleva a su casa, en 3065 E. Euclid/Boulder Colo. 80303. Me previene sobre la modesta estancia pero la casa es amable y acogedora, repleta de guitarras, mandolinas, violines: un poema] La bella muchacha está impaciente porque ha dejado el pollo en el horno y quién sabe. Sonrío y pienso en cierta anécdota de Juego de damas . Luce esplendida, con un sombrero cordobés sobre su hermosa cabeza, su belleza morena resalta aún más. Descorcha un magnífico clarete - Bel Arbres o algo así – y nos sentamos a cenar. Tengo la impresión de que nos conocemos hace mucho tiempo y eso ayuda al dialogo. Me habla de su vida, sus prevenciones contra quienes alaban su belleza física en detrimento de otras virtudes. Le hablo de su vida interior, de su vulnerabilidad pese a su aparente osadía y soberbia de niña millonaria. Cada vez me atrae más su elegancia natural, su estilo, su espontaneidad. A sus 20 años ama la cocina y quiere preparar ella misma hasta el pan que se come. Me habla de su familia (su padre, 40 años; su madre, 36: lo que quiere decir que ella fue engendrada cuando ella tenía 15 y él 19). Tiene una hermana menor, Viviana, de 16 años, pero paralitica de por vida a
