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Transcripción con símbolos
de mi conferencia sobre las nuevas perspectivas | de la novela. Seymour Menton hizo una | generosa presentación. Después almuerzo y por | la tarde, tras instalarme en el Hilton, recorro | la ciudad gracias a la compañía de Lucía | Guerra-Cunningham, a quien conocí en París, | hace varios años, y luego volví a ver en Ma-|drid (recuerdos del Plaza) y hace unos meses | reencontré en Cartagena de Indias. | Y ahora, paseando al borde del Pacifico, en | la tarde cálida de California, recordamos | los viejos tiempos. Más tarde cena en | “Las Brisas”, música de mariachis. Y | después, visita al complejo turístico de | Walt Disney. La cursilería americana se | pone otra vez de manifiesto en los hoteles | que rodean la ciudad de Disney, sobre todo | el horrible show “las aguas danzantes”. Al | otro día, visita a librerías y almuerzo en la | universidad, con Ed Hord, un joven enamo-|rado de Colombia, donde estuvo unos meses. | El único gringo que soportó dos semanas | a Aracataca: el fetichismo es agresivo. Por | la tarde tertulia y cena con Menton. Exce-|lente velada, teñida de literatura por todas | partes. Y en la madrugada, marathón hacia | el demencial trayecto que conduce al Aero-|puerto Internacional de Los Angeles. Menos | mal que Delta me trasladó sin contratiem-|pos hacia Albuquerque, donde me espera | Gustavo Sainz, con quien almuerzo y luego | viajo a Denver, a donde llego (Greyhound | mediante) a la 1 y 20 de la madrugada | del sábado.
VII
Y esa misma tarde, conferencia en Greeley, | sobre los latinoamericanos en Europa.
Transcripción sin símbolos
de mi conferencia sobre las nuevas perspectivas de la novela. Seymour Menton hizo una generosa presentación. Después almuerzo y por la tarde, tras instalarme en el Hilton, recorro la ciudad gracias a la compañía de Lucía Guerra-Cunningham, a quien conocí en París, hace varios años, y luego volví a ver en Madrid (recuerdos del Plaza) y hace unos meses reencontré en Cartagena de Indias. Y ahora, paseando al borde del Pacifico, en la tarde cálida de California, recordamos los viejos tiempos. Más tarde cena en “Las Brisas”, música de mariachis. Y después, visita al complejo turístico de Walt Disney. La cursilería americana se pone otra vez de manifiesto en los hoteles que rodean la ciudad de Disney, sobre todo el horrible show “las aguas danzantes”. Al otro día, visita a librerías y almuerzo en la universidad, con Ed Hord, un joven enamorado de Colombia, donde estuvo unos meses. El único gringo que soportó dos semanas a Aracataca: el fetichismo es agresivo. Por la tarde tertulia y cena con Menton. Excelente velada, teñida de literatura por todas partes. Y en la madrugada, marathón hacia el demencial trayecto que conduce al Aeropuerto Internacional de Los Angeles. Menos mal que Delta me trasladó sin contratiempos hacia Albuquerque, donde me espera Gustavo Sainz, con quien almuerzo y luego viajo a Denver, a donde llego (Greyhound mediante) a la 1 y 20 de la madrugada del sábado.
VII
Y esa misma tarde, conferencia en Greeley, sobre los latinoamericanos en Europa.
