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Cuaderno Augusta sílaba y Homo viator

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Transcripción con símbolos

con el auditorio es inmediata, lo más parecido a | un choque eléctrico en el que el humor, el apunte | feliz y la reflexión aguda conforman magníficas | interacciones. Fiel a un aforismo de Jean Cocteau, | Bryce Echenique se define como “un mentiroso que | dice siempre la verdad…”**

También se dieron cita Luis Sepúlveda, José Balza, | Beatriz de Moura, < Poli Delano> [↑ Fernando del Paso], Claude Couffon, | Amos Segala, Raymond Williams, Ildemar | Chiampi, Gerald Hirschhorn, Dick Gerdes y | Washington Delgado, entre otros. Y en <un acto> [↑el] | <e>/E\ncuentro de <n>/N\arrativa que [↑ cada año] patrocina la Universi-|dad Autónoma de México, con Lara Zavala a la | cabeza, <que> este año fueron invitados Luis Britto | García, Poli Delano, Ana Lidia Vega, Senel Paz | y Luis Fayad. Cabe reconocer que en la colección Rayue-|la Internacional, la presencia colombiana es cada | año más numerosa. La antología titulada Veinte | ante el milenio con cuentistas como Darío Ruiz, | Nicolás Suescún, Germán Espinosa, Oscar Collazos, | Cruz Kronfly, Fanny Buitrago, Julio Olaciregui, | etcétera, así lo demuestra.

* De nuevo con Ribeyro, ¿qué motivó la tan amplia | recepción de su obra crítica? Desde comienzos de los años | cincuenta, cuando en Madrid coexistía con escritores | como Hernando Valencia Goelkel, Ernesto Cardenal o Juan | Goytisolo, sus cuentos comenzaron a abrirse paso en | un medio <lastrado por> [↑ contrario al] el indigenismo, [↑ a] la denuncia | social, al folclorismo demagógico y [↑ a] muchas otras de | las lacras de la literatura de esa época y —¡quién lo | creyera!— de la actual. El relato fantástico alternó | en su producción con <la> [↑ una] narrativa cosmopolita ajena por | completo a los complejos de inferioridad cultural a | que los “huasipungadores*” del Tercer Mundo <la> habían | condenado la ficción de nuestro continente. Vinieron luego | sus novelas, sus obras de teatro, <y> sus “Prosas apátridas” | —título que lo dice todo— y sus Diarios. En fin, un | escritor transnacional, dispuesto a demarcar una | jurisdicción propia, de espaldas a los lugares comunes 

Transcripción sin símbolos

con el auditorio es inmediata, lo más parecido a un choque eléctrico en el que el humor, el apunte feliz y la reflexión aguda conforman magníficas interacciones. Fiel a un aforismo de Jean Cocteau, Bryce Echenique se define como “un mentiroso que dice siempre la verdad…”**

También se dieron cita Luis Sepúlveda, José Balza, Beatriz de Moura, Fernando del Paso, Claude Couffon, Amos Segala, Raymond Williams, Ildemar Chiampi, Gerald Hirschhorn, Dick Gerdes y Washington Delgado, entre otros. Y en el Encuentro de Narrativa que cada año patrocina la Universidad Autónoma de México, con Lara Zavala a la cabeza, este año fueron invitados Luis Britto García, Poli Delano, Ana Lidia Vega, Senel Paz y Luis Fayad. Cabe reconocer que en la colección Rayuela Internacional, la presencia colombiana es cada año más numerosa. La antología titulada Veinte ante el milenio con cuentistas como Darío Ruiz, Nicolás Suescún, Germán Espinosa, Oscar Collazos, Cruz Kronfly, Fanny Buitrago, Julio Olaciregui, etcétera, así lo demuestra.

* De nuevo con Ribeyro, ¿qué motivó la tan amplia recepción de su obra crítica? Desde comienzos de los años cincuenta, cuando en Madrid coexistía con escritores como Hernando Valencia Goelkel, Ernesto Cardenal o Juan Goytisolo, sus cuentos comenzaron a abrirse paso en un medio contrario al indigenismo, a la denuncia social, al folclorismo demagógico y a muchas otras de las lacras de la literatura de esa época y —¡quién lo creyera!— de la actual. El relato fantástico alternó en su producción con una narrativa cosmopolita ajena por completo a los complejos de inferioridad cultural a que los “huasipungadores” del Tercer Mundo habían condenado la ficción de nuestro continente. Vinieron luego sus novelas, sus obras de teatro, sus “Prosas apátridas” —título que lo dice todo— y sus Diarios. En fin, un escritor transnacional, dispuesto a demarcar una jurisdicción propia, de espaldas a los lugares comunes 

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