Skip to main content

Cuaderno Otoño Cheyenne y Palabra Mayor

Página 44


Transcripción con símbolos

como alguien me dijo hay razones para compren-|der “las ronchas” que han levantado mis de-|claraciones. Ceno y me refugio en mi cuarto | pues no sólo estoy muy fatigado sino que debo |madrugar. Y de pronto *recibo una llamada telefó-|nica de Margarita Vidal. Suave, comedida, |apaciblemente me dice que está dispuesta a | realizar la entrevista con Adriano González León. <P> | ¿Qué la ha hecho cambiar de opinión? ¿De |pronto <*temió> [↑perdió] el temor de no estar “suficiente-|mente informada” sobre ese escritor? ¿En cues-|tión de minutos adquirió esos conocimientos | por ciencia infusa? Tranquilamente le digo | que es imposible. Me niego a involucrar en esto | a un autor que, a la postre, es el único damni-|ficado, pues al no haber sido investigado su-|ficientemente estará en desventaja con sus |colegas, que sí han sido analizados a fondo. |Margarita escucha mis razones y se va a la | fiesta de la embajada.

Viernes 26 de julio de 1991

Muy temprano, la esposa del escritor Antonio López | Ortega me recibe en el hotel para ir a filmar un |programa de televisión en el espacio “Entrelíneas”. |Amenamente consideramos diversos aspectos de | la novela contemporánea en América Latina, así como | el papel de la crítica ante las nuevas formas de la |expresión ficticia. No faltan, por supuesto, las pregun-|tas en torno al Premio Rómulo Gallegos fallado el | día anterior. Me ratifico en lo que ya he dicho en otras | oportunidades, desde el número 1 de Quimera hasta | mi entrevista de hace dos días en El Universal de | Caracas. Finalizada la entrevista regreso al hotel y | almuerzo con Rafael Arráiz, en El Ateneo. Previamen-|te hablo con Garmendia, quien me hace entrega de | su libro para Tercer Mundo. Por su parte, Arráiz me | entrega el contrato de edición de Taberna in fábula | y un cheque como anticipo de mis derechos de | autor. El libro saldrá en septiembre y él se lo

Transcripción sin símbolos

como alguien me dijo hay razones para comprender “las ronchas” que han levantado mis declaraciones. Ceno y me refugio en mi cuarto pues no sólo estoy muy fatigado sino que debo madrugar. Y de pronto *recibo una llamada telefónica de Margarita Vidal. Suave, comedida, apaciblemente me dice que está dispuesta a realizar la entrevista con Adriano González León.  ¿Qué la ha hecho cambiar de opinión? ¿De pronto perdió el temor de no estar “suficientemente informada” sobre ese escritor? ¿En cuestión de minutos adquirió esos conocimientos por ciencia infusa? Tranquilamente le digo que es imposible. Me niego a involucrar en esto a un autor que, a la postre, es el único damnificado, pues al no haber sido investigado suficientemente estará en desventaja con sus colegas, que sí han sido analizados a fondo. Margarita escucha mis razones y se va a la fiesta de la embajada.

Viernes 26 de julio de 1991

Muy temprano, la esposa del escritor Antonio López Ortega me recibe en el hotel para ir a filmar un programa de televisión en el espacio “Entrelíneas”.  Amenamente consideramos diversos aspectos de  la novela contemporánea en América Latina, así como el papel de la crítica ante las nuevas formas de la expresión ficticia. No faltan, por supuesto, las preguntas en torno al Premio Rómulo Gallegos fallado el día anterior. Me ratifico en lo que ya he dicho en otras  oportunidades, desde el número 1 de Quimera hasta mi entrevista de hace dos días en El Universal de Caracas. Finalizada la entrevista regreso al hotel y almuerzo con Rafael Arráiz, en El Ateneo. Previamente hablo con Gormendia, quien me hace entrega de su libro para Tercer Mundo. Por su parte, Arráiz me entrega el contrato de edición de Taberna in fábula  y un cheque como anticipo de mis derechos de autor. El libro saldrá en septiembre y él se lo


P44