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Transcripción con símbolos
novela de Gabriel García Márquez. La bolivarmanía | es creciente, y le recuerdo los juicios encontra-|dos (entre ellos el suyo) en torno a la novela | Las cenizas del Libertador, de Fernando Cruz Kronfly. | Arciniegas es agudo pero divertido. Y para compensar | hablamos de Santander y de | las Ibañez1: el anecdotario es aquí picante | e infinito. Entre Jamaica y Cuba las aventuras | de alcoba de estas damas ilustran la mono-|tonía del vuelo. Y ya en Miami, superadas | con honor las pesquisas de los agentes de | inmigración, y liberados, además, de la penosa | inspección de aduana, con nuestras maletas | pulcras e invioladas, nos separamos: él ha-|cia Chicago, yo hacía Denver, Colorado. <La>/A\ | tenor de la situación de <mi> [↑ nuestro] país y de la | siniestra historia de Chicago, le deseo suerte | con la Cosa Nostra. Se ríe y, también a | tenor con Denver – en este caso las inciden-|cias de Dinastía –, desea que se cumpla | mi sueño de ser revisado en el aeropuerto de | Stapleton por la bellísima Joan Collins.
II
Y si no me fue concedido compartir el asiento | con <E>/la\ hermosa Emmanuele o alguien por el | estilo, sí tuve el extraño honor de | viajar de Miami a Denver junto a Jeanne2 | Kirkpatrick, la implacable dama conservado-|ra de la política norteamericana. Mi asiento | 20A de la Continental tuvo durante varias | horas en su vecino 20B a la temible sena-|dora, toda de azul vestida como si fuera | miembro destacado del <nacional> [↑social] conservatis-|mo, enfrascada en la lectura voluminosa del | bestseller de James Clavell,Whirlwind<s>, que | continúa la saga asiática del autor [←Shogún]. A su | derecha, iba su marido y al otro lado gente | de su entourage. Su compañero de la 20C | no dejó de llamarme la atención: de modales
1) Sin acento en el diario.
2) Con doble consonante
Transcripción sin símbolos
novela de Gabriel García Márquez. La bolivarmanía es creciente, y le recuerdo los juicios encontrados (entre ellos el suyo) en torno a la novela Las cenizas del Libertador, de Fernando Cruz Kronfly. Arciniegas es agudo pero divertido. Y para compensar hablamos de Santander y de las Ibáñez: el anecdotario es aquí picante e infinito. Entre Jamaica y Cuba las aventuras de alcoba de estas damas ilustran la monotonía del vuelo. Y ya en Miami, superadas con honor las pesquisas de los agentes de inmigración, y liberados, además, de la penosa inspección de aduana, con nuestras maletas pulcras e invioladas, nos separamos: él hacia Chicago, yo hacía Denver, Colorado. A tenor de la situación de nuestro país y de la siniestra historia de Chicago, le deseo suerte con la Cosa Nostra. Se ríe y, también a tenor con Denver – en este caso las incidencias deDinastía –, desea que se cumpla mi sueño de ser revisado en el aeropuerto de Stapleton por la bellísima Joan Collins.
II
Y si no me fue concedido compartir el asiento la hermosa Emmanuele o alguien por el estilo, sí tuve el extraño honor de viajar de Miami a Denver junto a Jeane Kirkpatrick, la implacable dama conservadora de la política norteamericana. Mi asiento 20A de la Continental tuvo durante varias horas en su vecino 20B a la temible senadora, toda de azul vestidos como si fuera miembro destacado del socialconservatismo, enfrascada en la lectura voluminosa del bestseller de James Clavell, Whirlwind, que continúa la saga asiática del autor, Shogun. A su derecha, iba su marido y al otro lado gente de su entourage. Su compañero de la 20C no dejó de llamarme la atención: de modales
