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Transcripción con símbolos
sentó a Colombia en Buenos Aires. En esa línea hablo de | los tres Booms literarios, desde el de los 60’s, retrospec-|tivamente, hasta el de los 20’s (Vanguardia poética, | narrativa de la tierra y auge del ensayo) y, por fin, | el funcional: el de 1880 en torno al Modernismo. | Jaime Llano Gonzáles interpreta al órgano diversas | piezas del folclor colombiano: casi un mapa colombia-|no a través de su música autóctona. Y tras los | actos, cena con el embajador en “Los años locos”, un grato restaurante de la Costanera. Y ya entre colombia-|nos analizamos nuestra triste situación política, la | necesidad o no del Ministerio de Cultura y otras | cosas que nos desvelan. Felizmente, sólo el sentido | del humor nos salva del tango nacional. Y mientras | llega la hora de partir, a las 5 de la mañana, nos | bebemos dos botellas de Chivas entre Collazos, Llanos, | Nichols y yo. Me dicen que subí al avión en estado | etílico avanzado. Gajes de la alegría.
Washington, D.C. Miércoles 27 de septiembre, 1995.
Tras un viaje fatigoso a causa de la demora en | partir de El Dorado y de las paranoicas gestiones de | inmigración en Miami, logro llegar por fin a Washin-|gton, donde me espera Isabel Vergara. Me traslada al | Hotel Sheranton*, donde tengo reservado alojamiento y | donde van a realizarse todas las seisiones de LASA, | congreso al que he sido invitado. El Sheraton es una auténtica Babel, pues no sólo de literatura castella-|na vive LASA. Politólogos, sociólogos, antropólogos, lin-|güistas y ml profesionales más —en total son 3.000 — | participan en este colosal encuentro. Yo soy invitado | especial en la sección de literatura, junto con Ricardo | Piglia, Cristina Peri Rossi, Miguel Bonnet y Pablo | Antonio Cuadra, y sobre mi obra hablarán seis | ponentes durante una tarde (el viernes 28). Me | instalo en mi suite de la Wardman Tower y llamo | por teléfono a Juan Carlos Iragorri, quien trabaja | en la Embajada Colombiana ante la OEA. Curiosa
Transcripción sin símbolos
sentó a Colombia en Buenos Aires. En esa línea hablo de los tres Booms literarios, desde el de los 60’s, retrospectivamente, hasta el de los 20’s (Vanguardia poética, narrativa de la tierra y auge del ensayo) y, por fin, el funcional: el de 1880 en torno al Modernismo. Jaime Llano Gonzáles interpreta al órgano diversas piezas del folclor colombiano: casi un mapa colombiano a través de su música autóctona. Y tras los actos, cena con el embajador en “Los años locos”, un grato restaurante de la Costanera. Y ya entre colombianos analizamos nuestra triste situación política, la necesidad o no del Ministerio de Cultura y otras cosas que nos desvelan. Felizmente, sólo el sentido del humor nos salva del tango nacional. Y mientras llega la hora de partir, a las 5 de la mañana, nos bebemos dos botellas de Chivas entre Collazos, Llanos, Nicholls y yo. Me dicen que subí al avión en estado etílico avanzado. Gajes de la alegría.
Washington, D.C. Miércoles 27 de septiembre, 1995.
Tras un viaje fatigoso a causa de la demora en partir de El Dorado y de las paranoicas gestiones de inmigración en Miami, logro llegar por fin a Washin gton, donde me espera Isabel Vergara. Me traslada al Hotel Sheraton, donde tengo reservado alojamiento y donde van a realizarse todas las sesiones de LASA, congreso al que he sido invitado. El Sheraton es una auténtica Babel, pues no sólo de literatura castellana vive LASA. Politólogos, sociólogos, antropólogos, lingüistas y ml profesionales más —en total son 3.000 — participan en este colosal encuentro. Yo soy invitado especial en la sección de literatura, junto con Ricardo Piglia, Cristina Peri Rossi, Miguel Bonnet y Pablo Antonio Cuadra, y sobre mi obra hablarán seis ponentes durante una tarde (el viernes 28). Me instalo en mi suite de la Wardman Tower y llamo por teléfono a Juan Carlos Iragorri, quien trabaja en la Embajada Colombiana ante la OEA. Curiosa
