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Carnets, aforismos y reflexiones

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Transcripción con símbolos

—Mi país es muy rico y muy moderno: su | arqueología tiene 50 años.

—Stavroguin confesó haber violado y estrangu-|lado a una niña de once años. ¿Será | verdad —como apunta un crítico poco piado-|so— que Las Confesiones de Stavroguin <†> | esconden cierto carácter autobiográfico? | ¡*Manes de Dostoiewski! En todo caso, | es un texto que debe agradar mucho a otro | ruso, Vladimir Nabokov…

—¿Saben los fetichistas que el liguero feme- | nino fue inventado por el ingeniero Eiffel? | ¿No es su célebre torre, en la más femenina | de las ciudades, una invitación fálica? Como | sucede ante un liguero, ¿acaso la mirada | no va de abajo hacia arriba? <d> De las firmes | y rotundas extremidades, hasta reconciliarse | con la contundencia de la cadera —desnuda | como una pausa—, la mirada avanza hasta | el esbelto dominio de la cintura, donde breve, | inquietantemente, se ciñe la más delicada | de las cintas, ésa desde la cual se sostiene | la fuerza sin enlutada de los redondos muslos. <?> | El secreto del liguero consiste en que llama | la atención, al ocultarlo, sobre lo que el | hombre está cansado de admirar, los muslos, | y deja al descubierto lo que el hombre no

Transcripción sin símbolos

—Mi país es muy rico y muy moderno: su arqueología tiene 50 años.

—Stavroguin confesó haber violado y estrangulado a una niña de once años. ¿Será verdad —como apunta un crítico poco piadoso— que Las Confesiones de Stavroguin esconden cierto carácter autobiográfico? ¡ *Manes de Dostoiewski! En todo caso, es un texto que debe agradar mucho a otro ruso, Vladimir Nabokov…

—¿Saben los fetichistas que el liguero femenino fue inventado por el ingeniero Eiffel? ¿No es su célebre torre, en la más femenina de las ciudades, una invitación fálica? Como sucede ante un liguero, ¿acaso la mirada no va de abajo hacia arriba? De las firmes y rotundas extremidades, hasta reconciliarse con la contundencia de la cadera —desnuda como una pausa—, la mirada avanza hasta el esbelto dominio de la cintura, donde breve, inquietantemente, se ciñe la más delicada de las cintas, ésa desde la cual se sostiene la fuerza sin enlutada de los redondos muslos. El secreto del liguero consiste en que llama la atención, al ocultarlo, sobre lo que el hombre está cansado de admirar, los muslos, y deja al descubierto lo que el hombre no


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