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La auténtica solidaridad de las | mujeres se da sólo a la hora del | parto: <los gritos> [↑ el grito] de la especie. Buscar la inteligencia, sin tener | méritos ni posibilidades para ello, es | un mal apetito. El peor de todos. Triste certeza: no miente la lengua | sino el ojo. ¿Música? El lamento de Orfeo, de | Gluck. El artista al colega envidioso: —Comprenda que mi admiración por | su obra no llega al extremo de | sustraerla para darlo a conocer a | usted en el extranjero. —Allí vivía, entre la Transversal de Orella-|na y la Plaza Pavarotti. —Un s<a>/u\d<o>/a\masoca, o sea, un argentino que | se flagela. —Las ideologías son jaquecas nocturnas | que ciertos individuos insomnes contagian. La auténtica solidaridad de las mujeres se da sólo a la hora del parto: el grito de la especie. Buscar la inteligencia, sin tener méritos ni posibilidades para ello, es un mal apetito. El peor de todos. Triste certeza: no miente la lengua sino el ojo. ¿Música? El lamento de Orfeo, de Gluck. El artista al colega envidioso: —Comprenda que mi admiración por su obra no llega al extremo de sustraerla para darlo a conocer a usted en el extranjero. —Allí vivía, entre la Transversal de Orellana y la Plaza Pavarotti. —Un sudamasoca2, o sea, un argentino que se flagela. —Las ideologías son jaquecas nocturnas que ciertos individuos insomnes contagian 2 Sudamasoca, de sudaca y sadomasoquismoTranscripción con símbolos
Transcripción sin símbolos
