Página 10

Transcripción con símbolos

Viernes 3 de marzo

Kattina y un historiador, llamado Iván, nos | pasean por el centro histórico de Quito. Las expli-|caciones son solventes, minuciosas e ilustrativas, | como el carácter zodiacal de las mentes tutelares | de Quito, ciudad edificada siguien<te>/do\ esas pautas. | La Colonia es el otro nombre de Quito y así lo testi-|monian los edificios e iglesias que han sobrevivido | a los terremotos. Sólo San Francisco bastaría | para dar una idea sobre la grandeza de esta ciudad. | En todo hay un carácter sincrético: la huella del | indio no es tal: es presencia permanente, con sus | rostros y olores, con su habla: el blanco es el | turista o el antiguo señor: todo es mestizaje | en Quito. Visitamos la bellísima iglesia, dora-|da como una diadema, sus naves y capillas, | sus claustros y la sacristía, y el museo en | cuya restauración aparecen los créditos de Cervecería | Andina: <†> el grupo Santodomingo en el Ecuador: más colombianos— y, donde aparecen cuadros de valor incal-|culable, no sólo de la llamada Escuela de Quito | sino, también, otros atribuibles con toda razón a | maestros como Zurbarán. Y tras el almuerzo de | despedida de nuestro cuarteto quiteño (Marcela y | Kattina, Conrado y yo) emprendo mi regreso a | Bogotá. Sólo dura una hora. Pero hoy dura | nueve horas: embarco a las seis de la tarde y | llego a Bogotá a las tres de la madrugada, casi | las cuatro. Y como regalo, el avión no puede aterri-|zar “porque el aeropuerto está cerrado por un operativo militar”. Tras veinte minutos de sobrevuelo | se espantan por fin todos los malos augurios.

Buenos Aires, Argentina. Viernes 14 de abril. 1995.

Tras un viaje amable y rápido, llegamos a Buenos | Aires Oscar Collazos, Jaime Llano Gonzáles y yo, a | las cinco de la madrugada. Nos espera Iván Nicholls y | la segunda secretaria de la Embajada, pues la

P10