Página 7

Transcripción con símbolos

Delgado. Todos nos ponen al tanto de la situación | política que vive el Ecuador. ¿Qué haremos allí | los escritores? Pregunto por Jorge Enrique Adoum | y se me dice que ha viajado a la frontera para | entrevistarse con escritores peruanos para hacer una | declaración contra la guerra. Lástima, digo, me hubiera gustado <conocer> [↑ saludarlo], pues él es el único escritor ecua-|toriano que aparece en Como el halcón peregrino, libro | que justifica nuestro desplazamiento a Quito.

Por la tarde, y tras instalarnos cómodamente en el | Hotel Oro Verde, <hay> concedo varias entrevistas de | prensa (para El Comercio y Hoy) y a continuación | hay un conversatorio con periodistas y escritores | ecuatorianos. Diez años después vuelvo a encontrarme | con Simón Espinosa, un intelectual ecuatoriano con | quien un grupo de escritores latinoamericanos viaja-|mos por Alemania en el verano de 1985. Recordamos | incidencias y amigos: S. Garmendia, R. Piglia, P. | Gómez Valderrama, H. Valencia Goelkel, etc. La | reunión es grata y se me pregunta sobre diversos | aspectos del libro. Con un grupo de amigos vamos | a cenar y al filo de la media noche, el descanso | merecido. Pero el cansancio me desvela y advierto | que no hay televisión: por razones de la guerra, | se ha implantado un racionamiento energético, de | forma que los insomnes deberán pagar tributos a | costa de sus propias fantasías.

Jueves 2 de marzo.

Marcela y Kattina nos liberan de compromisos y | nos llevan al lago de San Pablo (?), al pie de un | impresionante volcán. Almorzamos en una hacien-|da del siglo XVI, según nos explican, y de verdad | llama la atención la placidez del lugar. Tam-|bién me llama la atención la bien surtida biblio-|teca, en varios idiomas, para el recreo de los huéspe-|des. Más tarde bordeamos el lago y el espíritu | bucólico se apodera de nosotros. Y para que el tour | sea como Dios manda, Marcela nos lleva 

P07