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Transcripción con símbolos

poesía de Arturo, sobre todo en versos como aquellos | tan hermosos de Canción de la noche callada: “Yo | amé un país y de él traje una estrella / que me es | herida en el costado, y traje / un grito de mujer | entre mi carne…”

Quito, Ecuador, miércoles 1 de marzo, 1995.

Por todas partes se ven banderas ecuatorianas. La | guerra entre Ecuador y Perú del Alto Senepa3 en | la cordillera del Cóndor, está en su momento más | difícil. Se ha firmado un alto al fuego y, sin | embargo, ese día hay más muertos que en las sema-|nas anteriores de contienda. Los ánimos están exal-|tados y hablar de cultura en circunstancias como | éstas parece una provocación. Parodiando al poeta, | podemos decir algo que, por razones históricas, per-|tenece más a Colombia que al Ecuador: “Der Tod | ist ein Meister aus <Deuts> Ecuador”. Ese Ecuador | alabado por Henri Michaux y por tantos viajeros | ilustres, desde La Condamine a <Hitler> Humboldt. | La muerte, insisto, parece reñir con la palabra cultura. | Mi editor, Conrado Zuluaga, y yo, no salimos | del asombro cuando todo el mundo nos comunica la | terrible, la increíble noticia: Mario Vargas Llosa y | su hijo Álvaro han sido condenados a muerte por | “traición a la patria”. El Fundamentalismo se ha | instalado en el Perú gracias a Fujimori, a quien años | atrás comparé con Fushía, el tenebroso personaje de | La casa verde. En efecto, ésta sí es la verdadera | venganza de Fushía, cuya sordidez deambula | por las selvas del río Santiago y afluentes, la | misma región que por estos días visita Fujimori | en traje de campaña.

Nuestros anfitriones son Marcela García, fotógrafa | profesional y dueña de la exquisita y bien surtida | librería Libri Mundi,<y> la directora de Forum, | el brazo cultural de la librería, Kattina, y el geren-|te de Santillana en Quito, el español David 


3 Así en el original.

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